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jueves, 1 de febrero de 2018

Dolmen Pedra Arca en Vilalba Sasserra (Barcelona)

En una de las rutas que suelo hacer con la bici siempre me fijaba en unos cuantos pedruscos apilados que hay al borde del asfalto. Como al lado hay una empresa (Catstones, como reza el cartel) dedicada al comercio de piedras y demás parafernalia para ornato de jardines, imaginaba que eran algunos restos que habían abandonado allí.


Resulta sin embargo que es un monumento,como se puede leer en el minúsculo indicador que avisa de que estamos ante  el "Dolmen  Pedra Arca : Megalito de planta rectangular... bla bla..."

Por cierto, según el diccionario de la RAE megalito es un monumento prehistórico construido con grandes piedras . No deberíamos hablar entonces en éste caso de Minimegalito ?

También me resulta curioso  pensar que los actuales dueños de Catstones sean los descendientes de quienes dieron forma al dolmen.

Y ésta es la anécdota. Yastá.






domingo, 12 de noviembre de 2017

Un viaje breve y sugerente

Rainer Maria Rilke  escribió "mi patria es mi infancia" y cuando uno se va acercando a  la edad provecta comprende y hace propia ésta sentencia. Y  siente de pronto un dia el deseo de volver al viejo barrio y a  las calles en las que transcurrieron aquellos años. 
Así que narro aquí una breve excursión para la que no he empleado  la furgo sino el tren de cercanías que tras un corto trayecto de apenas 30 Km me ha llevado desde mi actual residencia hasta la barcelonesa estación de Sant Andreu Comtal. 

Tras descender del tren y salir por el torno que libera el billete adquirido, encaminé mis pasos hacia Nou Barris  , el populoso distrito que un dia denosté y que ahora recupero con añoranza.

En los yermos solares del entonces apartado  suburbio se alzan ahora grandes centros comerciales y de ocio,hoteles y oficinas ; algo inimaginable para quienes allí vivíamos  en 1970. En aquellos tiempos las fábricas originalmente asentadas en las décadas anteriores iban siendo desmanteladas y trasladadas a los nuevos polígonos industriales, liberando así sus terrenos para construir las feas colmenas que daban  cobijo a los inmigrantes y llenaban las arcas de algunos patricios barceloneses .

Pero en tanto se construía en ellos, los baldíos que dejaban las factorías y los vestigios de los enormes talleres de RENFE eran  grandioso escenario de nuestras correrías y aventuras infantiles.

En medio de éste nuevo y desmesurado urbanismo ha sobrevivido el recinto del cementerio, anacrónico y apacible oasis.
Algo me dice que en un futuro muy próximo caeran bajo la piqueta éstos reductos de paz; sus solares,extensos y bien situados son golosos al afán especulador de los grandes promotores y no tendrán dificultad en conseguir, de viejos ó nuevos políticos, que promulguen alguna ley que en aras de la salud publica,por ejemplo, decrete el fin de las inhumaciones de cadáveres y  recuperen la receta del Soylent Green).



Perviven  por supuesto la mayoría de los bloques de viviendas erigidos en aquel tiempo,ocupados ahora en muchos casos por nuevos inmigrantes llegados de otros continentes.



Por cierto,los bajos de  ésta mole eran sede del "Liceo Europa", la modesta pero selecta escuela cuyo exclusivo alumnado integré por un tiempo...



En un barrio nacido en la posguerra no proliferan los edificios monumentales. Probablemente el único sea la sede del antiguo Hospital mental de la Santa Cruz y San Pablo, y que por abreviar para el vecindario era El  Manicomio. 

Demolidas las altas tapias que lo envolvían en tiempos, unos pocos de los pabellones que recluían a los alienados son ahora sede de diversas entidades del barrio. El bullicio y la animación que manifestaban las voces y griterío que me llegaban  contrastaban con mi recuerdo de un lugar solitario,misterioso y hasta siniestro, al que acudíamos los amigos en los atardeceres otoñales, al acecho de las espantosas ceremonias que intuíamos tras aquellos muros.
Sigo recordando todavía un episodio curioso. Cierto dia,desde un ventanuco que se asomaba a la gran capilla de aquella casa de orates,  observamos una negra sombra tocada con un blanco y cónico gorro y que ambulaba siguiendo sin duda algún execrable rito....tras dias de acudir a la misma hora y asistir con espanto a la rutinaria infamia, la hoja abierta del ventano nos mostró finalmente a un apacible anciano en enlutado  atuendo y nívea y poblada cabellera a la que el turbio esmeril del vidrio y nuestra desbocada imaginación habían deformado hasta convertir en capirote de vil nazareno en herética liturgia...
Ni que decir tiene que las lecturas de H.P. Lovecraft y Poe tenían mucho que ver con nuestros delirios...



Tras dejar atrás mi barrio proseguí el paseo por los distritos aledaños, encontrando con sorpresa que todavía perviven algunos espacios sugerentes.




En la Plaza Ibiza los locales abandonados de una antigua casa de productos fotográficos pre-digitales que sin duda claudicó  en  valerosa batalla contra  los invasores pixels.




A qué misterioso subsuelo se abrirá esa puerta? 


En mi avance inexorable alcancé finalmente el Guinardó, uno de los barrios que me parecen con  más encanto de la ciudad de Barcelona. 


Es un pequeño San Francisco en el que las empinadas calles se han trazado sobre las laderas  de la colina hasta que la pronunciada pendiente ha impedido más construcciones y ha preservado así un umbroso bosque que constituye el  bonito Parque del Guinardó.


Merece la pena seguir el dédalo de caminos que lo recorren y que al menos en las primeras horas de la tarde sabatina  estaban muy poco concurridos.



Conforme ganamos altura se nos brindan panorámicas vistas de la urbe. Aunque Barcelona es hoy emporio de lo moderno y molón, hay algo de ancestral metrópoli oriental en la abigarrada proliferación de edificios y tal parece que al escudriñar entre ellos vayamos a dar en cualquier momento con algún  minarete desde el que el muecín llame imperioso a la oración.


En el punto más elevado del Turó de la Rovira,en el Carmelo, lugar en el que  en la guerra civil se emplazaron unas baterías antiaéreas cuyo basamento se preserva, numerosos turistas y algunos nativos se solazaban disfrutando de la vista panorámica.


Yo por mi parte, tras un rato de contemplación inicié el largo camino de retorno...


domingo, 20 de septiembre de 2015

Sant Joan de Sanata

Es una pequeña y tosca iglesia  asentada en una eminencia desde la que vigila las masias y granjas que salpican una zona del somontano del macizo del Montseny.

En la puerta del modesto templo acaba una estrecha cinta de asfalto que sale desde la carretera que va de Vilalba Saserra a Llinars, poblaciones ambas en la comarca del Vallès Oriental,provincia de Barcelona para que se sitúe el lector. Gracias a eso podemos llegar hasta él con la bici de carretera.

Conocía éste paraje de mis antañas correrias con la bici de montaña y dias atrás,aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que  mi ruta pasó la carretera aledaña se me ocurrio revisitarlo. Estuve un rato largo por allí,sentado tranquilamente en el tapial que rodea el recinto, al calorcillo de un sol todavía poderoso en los dias postreros del verano.

Tan grata me resultó la visita hoy he vuelto,cámara en ristre,para dejar testimonio gráfico.

La nave y el campanario


La explanada que rodea la iglesia


Una de las masias diseminadas en torno al templo



Acabo refiriendome a otro agradable rincón que frecuento; es la plazuela junto a la  iglesia de la localidad donde vivo (Santa Agnes de Malenyanes). Después de hacer km me gusta echarme unos minutos al sol sobre la bancada de piedra que se apoya en los vetustos muros.






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